
Existe una creciente incertidumbre sobre lo que pasará con el trámite de la licencia de conducción en el país. Tras las recientes normativas del Ministerio de Transporte, el proceso dejará de ser como lo conocemos. Aquí te explicamos, con fuentes verificadas, los puntos clave de la transición al modelo de los CALE.
1. ¿Qué son los CALE y por qué cambian el sistema?
Los Centros de Apoyo Logístico de Evaluación (CALE) son entidades independientes que asumen la responsabilidad de evaluar a los conductores. Hasta ahora, las escuelas (CEA) enseñaban y evaluaban a sus propios alumnos; con este cambio, se separa la formación de la evaluación para garantizar transparencia y eliminar conflictos de interés.
2. El nuevo examen: Más técnico y riguroso
Para obtener la licencia, el aspirante deberá superar tres fases obligatorias:
Examen Teórico: Una prueba digital de 40 preguntas sobre normas, seguridad vial y mecánica. Se requiere un acierto mínimo del 80% para aprobar.
Prueba en Pista: Evaluación de destrezas en circuito cerrado (parqueo, arranque en pendiente) mediante vehículos equipados con sensores y cámaras.
Prueba en Vía Pública: Un recorrido de al menos 10 kilómetros en tráfico real para validar la interacción con otros actores viales.
3. Impacto en los costos y la “Trampa del Fallo”
Uno de los cambios más significativos es el aumento del costo total del trámite. Al ser procesos independientes, el usuario deberá realizar pagos por separado al CEA (curso), al CRC (médico) y al CALE (exámenes).
Se estima que el costo total para una licencia de carro (B1) podría alcanzar los $2.400.000 en 2026. Además, si un aspirante reprueba alguna fase del examen en el CALE, no hay “recuperaciones” gratuitas: deberá pagar el 100% de la tarifa del examen nuevamente para repetir el intento.
4. Tecnología Antifraude
El sistema estará blindado por el sistema SICOV y validación biométrica. Cada fase del proceso requiere el registro de huellas y fotografías en tiempo real para evitar suplantaciones o certificados irregulares. Toda la información de las pruebas (video, audio y datos de sensores) será custodiada por un mínimo de cinco años.
Conclusión
Este nuevo esquema busca profesionalizar la conducción en Colombia y reducir la siniestralidad vial, asegurando que solo quienes demuestren idoneidad real obtengan el privilegio de conducir. Para las escuelas y alumnos, el reto ahora es enfocarse en una formación de alta calidad que permita superar evaluaciones tecnológicas estrictas.